Carga puntual en el centro del vano

Calcular la distribución de momentos flectores y esfuerzos cortantes en una viga cargada puntualmente es un problema clásico. Como sabemos, la forma de la solución depende del tipo de apoyos (o coacciones en los apoyos, mejor dicho), pero en lo que se refiere a las cargas, bueno, normalmente trabajamos con cargas repartidas y trenes de carga así que, ¿existe realmente una carga puntual?

Pues… si, a veces las cargas se concentran, y mucho, además:
 

No está nada mal la casita.

El túnel y la estratificación

En el pasado la orografía marcaba la ruta, un burro suelto indicaba el camino y la estructura del macizo rocoso sugería la forma más segura de atravesarlo. En el presente, la orografía sólo importa si es políticamente rentable, los burros siguen dictando el camino (algunas cosas nunca cambian) y los macizos rocosos se atraviesan cómo, cuándo y por dónde haga falta.

Las fotografías están tomadas en la carretera A-2403, cerca del Parque Geológico de Aliaga, en Teruel, zona mencionada ya en aquella entrada que dediqué a la rugosidad de las juntas, y en apenas unos metros de trazado nos permiten ver cómo el terreno es atravesado de forma paralela, perpendicular y oblicua a la estratificación, siendo este último el caso más delicado, por la posible formación de cuñas.

[Pulsa sobre las fotografías para verlas mejor]

Las fotos son de Google Street View, mucho mejores que las mías, todavía de aquella época analógica en la que había que esperar varios días para descubrir un dedo tapando el objetivo, aunque en las mías el hastial de la segunda foto no estaba hormigonado, eso debe ser reciente.

Ya que estamos con el tema, ¿cuánto puede influir la estratificación?

Pues bastante, pero si se trata de cuantificarlo numéricamente, grosso modo, podemos echar mano de una clasificación geomecánica. Tomando la clasificación RMR de Bieniawski, por ejemplo, la orientación de las discontinuidades respecto de la traza del túnel se tiene en cuenta con un factor (tomado de la clasificación RSR de Wickham, Tiedemann y Skinner) que puede llegar a restar hasta 12 puntos sobre 100… no está mal.

Premio INECO 2011 a la confusión ferroviaria en España

Resulta curioso que INECO, que depende del Ministerio de Fomento, otorgue su IV Premio al mejor artículo sobre transportes de la Revista de Obras Públicas a un artículo que señala las deficiencias del sistema ferroviario español, como hizo Ángel Aparicio Mourelo en octubre de 2010 con “El confuso papel del ferrocarril en el sistema de transporte español”, como también resulta curioso que el autor (ex-Director General del CEDEX) haya sido el coordinador del PEIT, Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte 2005-2020, el plan que debía organizar, precisamente, ese sistema ferroviario…

 

El resumen del artículo dice:

El modo ferroviario se ha beneficiado de un enorme esfuerzo de modernización en España. Es discutible si existe un modelo explícito de cómo será nuestro ferrocarril en el futuro. El modelo que parece consolidarse parece más el resultado del azar que de la planificación, lo que puede estar indicando la ausencia de un sistema de gobernanza adecuado. Esta aportación no pretende proponer un sistema de gobernanza alternativo. Más modestamente, se propone identificar las debilidades existentes en el sistema de planificación y de toma de decisiones, que pueden justificar la peculiar situación en la que se encuentra el modo ferroviario en España, y apunta algunas de las barreras que impiden un sistema de toma de decisiones más eficiente. En un contexto de recursos públicos fuertemente limitados, parece imprescindible limitar el papel del sistema ferroviario a aquellas funciones que puede desarrollar con ventaja frente a otros modos y abandonar la excesiva ambición de que la red ferroviaria cuente con las máximas prestaciones posibles para mercancías y viajeros en todo el territorio.

Y las conclusiones tampoco se quedan atrás, que digamos. Destaco algunos párrafos:

  • Analizar por qué se está consolidando un modelo aparentemente alejado de la racionalidad funcional y económica resulta de interés, puesto que permite identificar mejor cómo se produce la toma de decisiones en el sector y reflexionar cómo reforzar ese sistema de “gobernanza” en un futuro que se presume incierto en términos financieros para el ferrocarril.
  • La escasa densidad de población en buena parte del territorio peninsular genera una demanda poco adaptada a las capacidades de transporte del ferrocarril. Estas condiciones desaconsejarían la extensión de nuevas líneas hacia esas zonas, dado que el transporte aéreo y por carretera, más flexibles en términos de capacidad y menos costosos en infraestructura resultan más eficientes. Los extremadamente pobres resultados de la evaluación coste-beneficio, y el análisis teórico de los efectos de los grandes proyectos de alta velocidad (de Rus, 2009) coinciden en la falta de rentabilidad socio-económica de la mayor parte de la futura red, especialmente si se opta por la costosa solución de ejecutarla en nueva planta y con parámetros de alta velocidad en toda su extensión.
  • La cuestión es que la experiencia de estos años proporciona evidencias que sugieren que el modelo ferroviario que se está consolidando ha sido en cierta manera fruto del azar, de la combinación entre una presión, explicable pero escasamente racional, desde el ámbito local, de una ambigüedad desde el lado técnico de la planificación que, pretendiendo eludir los conflictos, no ha clarificado suficientemente algunas cuestiones críticas del modelo de largo plazo, y de las disfunciones entre la planificación y la toma de decisiones. El resultado ha sido la inviabilidad de los sucesivos modelos propuestos por la planificación, y la inversión en un número creciente de proyectos cada vez menos eficientes social y económicamente.
  • La separación actual entre las decisiones de inversión (Ministerio de Fomento) y el mercado de servicios de transporte (operadores, incluido RENFE) traslada los costes de las decisiones a las generaciones futuras (que deberán financiar redes y servicios deficitarios, a pesar de que los otros modos de transporte podrían cubrir esas necesidades). Un sector ferroviario con mayor concurrencia de operadores, y con unos sistemas de formación de precios vinculados a los costes reales derivaría en una actitud mucho más cauta hacia las propuestas de expansión, y a unas estrategias más dinámicas de captación de tráfico en los grandes corredores.

El artículo completo puede leerse pulsando el icono o en el enlace inferior:

 

A los interesados en el tema les recomiendo también otro artículo del mismo autor publicado en El País en noviembre de 2003 con el título de “Una obsesión simbólica“, en el que ya se podían leer cosas como:

    • Un planteamiento de integración supone desarrollar una red de transporte tupida, pero adaptada a las características diversas del territorio que atraviesa. En definitiva, desarrollar nuestras redes secundarias (nuestro punto débil en la comparación estadística con el resto de Europa), las conexiones intermodales (¿cuántos de los prometidos AVE pasarán por un aeropuerto?) y los servicios: la accesibilidad que promete la infraestructura sólo se hace real cuando los operadores ofertan efectivamente servicios adaptados a las necesidades de los usuarios.
    • Quizá así nos liberemos de la obsesión radial. Las infraestructuras se aprobarían por su funcionalidad y no por su valor simbólico. Dejarían de ser un privilegio otorgado graciosamente por el ministro de turno en sus viajes «a provincias» para convertirse en una inversión pública justificada racionalmente desde principios de ordenación del territorio y de desarrollo sostenible, y se detendría la desenfrenada carrera por extender la red de cada uno de los modos por todo el territorio.
    • […] Seguir con el modelo radial para completarlo y mallarlo con nuevas infraestructuras de alta capacidad es simple: sólo exige dedicar recursos financieros a la tarea. Romper con la tendencia y crear un sistema integrado de transporte que ayude a cada territorio a desarrollar su dimensión europea, por el contrario, presupone un cambio de talante por parte de los responsables gubernamentales.
Políticas populistas cortoplacistas sin tener en cuenta gastos de conservación ni mantenimiento versus decisiones razonadas y justificadas, pero también incómodas… la historia de siempre con los mismos de siempre, y así nos va, claro, como siempre.

Desprendimiento de rocas en el lugar exacto y en el momento oportuno

Predominan por la web los videos de deslizamientos y desprendimientos, con mayor o menor calidad en función del dispositivo de grabación, la pericia del operador y la cercanía al talud… y en cuanto a cercanía, el autor de este vídeo lo tuvo muy cerca, mucho, quizá demasiado, a tenor de los gritos. 

Lo filmó un motorista pensando que el peligro ya había pasado, ignorando que el talud simplemente esperaba tener un espectador con orejas (evidentemente, no quería que le pasara como al árbol y luego algún “iluminado” le viniera con eso de que “ah, pues si se cae y nadie lo escucha no hace ruido, hala y hala…”)

 Ocurrió en la Highway 14A, al este de Lovell (WY, USA), cerca del deslizamiento en timelapse con sorpresa que puse hace unos días. Más información en JH Underground (en inglés, of course).

Nueva Instrucción de Acero Estructural EAE (versión comentada)

Instrucción de Acero Estructural EAE comentada

Una escueta nota de prensa del Ministerio de Fomento informa de la aprobación, mediante Real Decreto, de la nueva Instrucción de Acero Estructural EAE, subsanando así el impasse en el que nos encontrábamos desde hace ya algún tiempo.

Como ya comenté en la entrada dedicada a la Instrucción de Acciones en Puentes de Carretera IAP-11, la norma vigente hasta ahora era el “Documento Básico – Acero” del Código Técnico de la Edificación, mientras que esta nueva norma “amplía su aplicación a la ingeniería civil, en la que se incluyen las infraestructuras del transporte” (cito la nota de prensa).

En fin, sea como sea, ya ha sido publicada en el BOE. Es el Real Decreto 751/2011, así que habrá que descargarla, estudiarla y acatarla.

Es la versión comentada por los miembros de la Comisión Permanente del Acero, tiene 94 artículos, 11 anejos y 658 páginas… casi nada.