Realidad aumentada, ahora con cajones de arena

Lo llaman «caja de arena de realidad aumentada» (augmented reality sandbox) y antes de comentar nada más, os dejo con los vídeos. El primero muestra cómo funciona el invento y el segundo, la simulación de un vertido (llamarlo «virtual dam failure» me parece un poco exagerado).

 

Según cuenta la página web del proyecto, gracias al hackeo de Héctor Martín han podido aprovechar la cámara 3D del Microsoft Kinect para Xbox para detectar la arena (el terreno), dejando un segundo de desfase para modificar cosas (en el instante 5:30 del segundo vídeo se ve lo que ocurre cuando dejan la mano quieta durante unos segundos). Después han usado un proyector para dibujar el terreno virtual sobre la propia caja, asignando colores a las curvas de nivel, generando finalmente el agua «por imposición de manos» (lo mejor de todo).

Para la simulación numérica han utilizado las ecuaciones de Saint-Venant para aguas someras a partir de las ecuaciones de Navier-Stokes, utilizando la superficie de arena como condición de contorno, sacrificando algo de exactitud para poder calcularlo en tiempo real por el método de Runge-Kutta sin quemar la tarjeta gráfica (una Nvidia GeForce GTX580). Si tienes interés en saber cómo han resuelto las cuestiones numéricas, aquí tienes más información [pdf – 2,14 Mb].

La simulación no está mal, pero lo interesante de verdad, con mayúsculas y en negrita, INTERESANTE, es que se pueden hacer simulaciones encima de la mesa y a mano alzada, ¿incómodo?, seguramente, pero enormemente útil a efectos didácticos (para demostrar a los alumnos que todas esas cosas raras que estudiamos sirven para algo) y, sobre todo, para enseñarle a la gente por qué y para qué se hacen estas simulaciones, especialmente en el siempre doloroso tema de las inundaciones, que parecemos tontos, oye, todos los años igual.


Los Colegios Profesionales no hacen los deberes, según la Comisión Nacional de la Competencia

El pasado 26 de abril, la Comisión Nacional de la Competencia publicó su «Informe sobre los Colegios Profesionales tras la transposición de la directiva de servicios» (pdf – 577 KB), un enmarañado texto de 104 páginas que comienza culpando a los Colegios Profesionales por no haber adecuado su funcionamiento a las nuevas normativas liberalizadoras, luego al gobierno por no haber concretado todavía qué colegiaciones son obligatorias, después a las autonomías por no haber actualizado sus leyes, y, al final, recomienda (una vez más) eliminar la colegiación obligatoria y transformar los Colegios Profesionales en Asociaciones Profesionales… vamos, que reparte leña para todos (por lo menos no quiere eliminar la carrera, como insinuó el gobierno).

Es evidente (y después de leer el informe, todavía más) que padecemos una excesiva regulación, lo que no tengo tan claro es que se pueda arreglar liberalizando el mercado de un día para otro, ¿tiene sentido que los Colegios Profesionales se basen en la titulación, en lugar de la profesión?, ¿sería mejor crear asociaciones profesionales, independientemente de la titulación?, ¿qué hacemos ante el intrusismo, entonces?, ¿denunciamos a todo el que intente calcular algo sin tener la capacitación técnica necesaria?, ¿y eso quién lo decide?, ¿nosotros?, ¿las compañías de seguros que deben «respaldar» esos cálculos?, ¿el juez…?

Visto lo visto, a este paso sólo van a tener trabajo los abogados, en plan Penélope, haciendo y deshaciendo su propia creación, gobierno tras gobierno…

En fin, si quieres pegarle un vistazo, aquí tienes el informe:

Informe sobre los Colegios Profesionales tras la transposición de la directiva de serviciosInforme sobre los Colegios Profesionales tras la transposición de la directiva de servicios

 (que la colegiación no sea un requisito para ser perito judicial, pero sólo los colegios puedan hacer listas de peritos judiciales me ha encantado)


Pasos Viciosos, la dejadez de la costumbre

Soy un auténtico gafe de los trenes, cuando no se gripa la junta de la trócola, se escoña el sistema informático o atropella a alguien, ya sea un suicida o un despistado en un «paso vicioso», la cuestión es que siempre que subo a un tren ocurre algo.

¿Qué es un «paso vicioso»?, se estará preguntando alguno, pues bien, para entendernos, los pasos viciosos son esos pasos provisionales o simplemente «accesibles» (una valla rota que ahorra dar un rodeo, por ejemplo), por los que la gente se acostumbra -incorrectamente- a cruzar las vías, generando así un vicio (entendiendo como tal el hábito de obrar mal, en su cuarta acepción según la RAE).

Como decían en clase de ferrocarriles durante la carrera, lo malo no es que la gente se acostumbre a pasar, lo malo es que te juren y perjuren que ya el abuelo de su abuelo pasaba por allí… ¡¡ en trazados nuevos !! (lo cual demuestra que la estupidez es congénita, a veces).

Es por esta razón, precisamente, porque olvidamos muy rápido y nos viciamos todavía más rápido, que los pasos viciosos resultan especialmente problemáticos. Y justamente por eso, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) del Ministerio de Fomento tiene en su web todos los informes sobre accidentes (casi 30 atropellos al año) con planos, fotografías y esquemas de lo sucedido, entre ellos el informe final sobre el accidente de Castelldefels de la noche de San Juan de 2010, con 12 muertos (pdf).

La próxima vez que quieras ahorrar cinco minutos usando un paso vicioso, recuerda que, en caso de error, además de morirte y dejar de cotizar (no sé qué es peor), estarás dando un montón de quebraderos de cabeza a los técnicos que tienen que hacer esos informes, hazlo por ellos, piensa en los técnicos, cruza por los pasos establecidos.

Y si te van los temas ferroviarios… ¡¡ ya tardas en visitar Geotren !!


El código ético del Ministerio de Fomento: Ana Pastor 0 – Hammurabi 1

Tomando como punto de partida que se legisla sobre lo que ocurre y se prohíbe lo que se quiere evitar, las leyes antiguas son un buen indicador sobre lo que ha preocupado a la sociedad a lo largo de la historia. Acudiendo al refranero sería algo así como juntar «Cuando el río suena, agua lleva» con un «Piensa mal y acertarás«.

Gracias al Código de Hammurabi sabemos que hace 3.750 años (año más, año menos) la edificación de Babilonia no era todo lo segura que cabía esperar, a juzgar por las cinco leyes relacionadas con el tema que aparecen en dicho código:

  • Ley 229: Si un arquitecto hace una casa para otro, y no la hace sólida y se derrumba, matando al propietario de la casa, se matará al arquitecto.
  • Ley 230: Si hace morir al hijo del propietario de la casa, se matará al hijo del arquitecto.
  • Ley 231: Si hace morir al esclavo del dueño de la casa, dará al propietario de la casa un esclavo como esclavo.
  • Ley 232: Si le hace perder los bienes, le pagará todo lo perdido, y porque no ha hecho sólida la casa que construyó, que se ha derrumbado, la reconstruirá a su propia costa.
  • Ley 233: Si un arquitecto hace una casa para otro y no hace bien las bases y un nuevo muro se cae, el arquitecto reparará el muro a su costa.

Con un poco de imaginación, podríamos extraer algunas conclusiones:

  • El hecho de estar tipificado (y tallado en basalto) indica que ocurría y no se trataba de sucesos aislados (no te tomas la molestia de hacer cinco leyes sobre algo que no ocurre).
  • La evolución del tipo de delito permite pensar que, poco a poco, las caídas fueron cada vez menos graves, hasta llegar sólo a los muros, finalmente.
  • Su posición dentro del código (leyes 229-233 sobre un total de 282) indica que tampoco era algo muy frecuente o, por lo menos, no era prioritario.

Claro que, puestos a extraer más cosas:

  • En caso de error no le echaban la culpa al terreno (la sabiduría de nuestros mayores, cuánto se ha perdido, ya lo dijo Victor Hugo «¡Ah, Mesopotamia! ¡Ah, la humanidad!«).
  • No hay nada como hacerle a uno responsable de sus actos («empatía», lo llaman ahora, «ponerse en lugar del otro», si el otro muere, tú también, más te vale tener cuidado).
  • El Código Técnico de la Edificación tendría que aprender un par de cosas del Código de Hammurabi (cuando menos algo sobre la responsabilidad del trabajo bien hecho).
  • Quizá hubiera sido mejor usar el término «constructor», en lugar de «arquitecto».
  • Calatrava habría durado muy poco en Babilonia.

 

Bien, bajo esta óptica «histórica», examinemos ahora la noticia que se podía leer en el periódico Cinco Días a finales del mes pasado:

Los funcionarios de Fomento deberán eludir en lo posible las comidas con los contratistas, principalmente con personal de constructoras e ingenierías; las reuniones con las empresas deberán celebrarse en despachos oficiales y, a poder ser, siempre tendrá que haber más de un funcionario presente en esos encuentros. Estas iniciativas han comenzado a correr como la pólvora por el ministerio, si bien no existe un texto cerrado aún.

Distintas fuentes conocedoras de estas intenciones tachan de absurdo un código de conducta que pone en entredicho a todo el sector. «Muchos de los funcionarios de Fomento trabajan a pie de obra y es bastante poco operativo que se les obligue a tanta asepsia», comenta un alto directivo de la construcción. Son muchos los que piensan que un documento de esas características pone en duda la honorabilidad de los funcionarios.

El revolucionario código de Fomento debería ver la luz en unos meses, al igual que el plan de infraestructuras Pitvi. Al respecto, la ministra Pastor volvió a referirse ayer, en un foro de infraestructuras organizado por Deloitte, a la necesidad de mayor claridad en los pliegos, más transparencia en los procesos de licitación, e insinuó que son necesarias normas de buen gobierno en el propio ministerio. La mandataria no fue más allá en las explicaciones.

Procediendo como antes, y teniendo en cuenta que se trata de un adelanto de un supuesto código ético que se estaría ultimando (cúmulo de hipótesis que bien podría no concretarse en nada, al final), ¿qué conclusiones podrían extraer nuestros descendientes…?:

  • En España, allá por 2012, los propios ministros filtraban códigos internos de los ministerios, antes de aprobarse.
  • Las comidas con los contratistas, especialmente con «personal de constructoras e ingenierías» eran perniciosas y fuente de problemas (años más tarde se supo que todo era culpa del colesterol, que les nublaba la mente y afectaba a su buen proceder).
  • Los tratos se cerraban en cualquier parte y sólo dependían de un funcionario, que hacía y deshacía a su antojo (gracias al código ético se pudo identificar el problema, se trataba de «falta de cariño e integración», en su despacho oficial y acompañado de otro funcionario todo quedó arreglado).
    [Tuve un compañero que cambió Caminos por el Seminario y me contaba que los seminaristas iban en parejas para protegerse de la tentación, ¿habrán pensado lo mismo en Fomento?, ¿de qué tentación hablamos, exactamente? se cuentan tantas cosas…]
  • Conscientes de la existencia de «manzanas podridas» en el Ministerio de Fomento, se resolvió el problema aireando su presencia a los cuatro vientos, incluyendo también en el lote a los funcionarios honrados (no hay noticias al respecto pero se sospecha que no dijeron nada para que no les prohibieran también cenar… se cree que en 2014 Fomento tenía los funcionarios más delgados del estado).
  • Tras reconocer que había un problema con los pliegos, la transparencia, las bajas, los modificados, los complementarios y todo el sistema de adjudicaciones, en general… se aprobó un código ético (se sospecha que fue entonces cuando empezaron a llamarlo «Ministerio ¿Dónde vas? Manzanas traigo«).
  • Estudiadas todas las alternativas para levantar el país, se optó por bajar el nivel del mar… ganando kilómetros de playa y una autopista a Mallorca -de peaje, por supuesto- (se cree que la facilidad para escapar a pie fue una de las causas del éxodo masivo de españoles solicitando la nacionalidad marroquí, a mediados del siglo XXI).

Señora Ministra, el sistema actual no es perfecto. Las ingenierías se quejan, la contrata se queja y el Ministerio de Fomento se queja. Podrían estar todos equivocados, cierto es, pero algo falla cuando una obra termina costando 18 veces lo presupuestado. Si de verdad quiere arreglar esta situación, después de aprobar el código ético (la ética nunca está de más) exija responsabilidades, simplemente eso, responsabilidades… y, por favor, no insulte a los funcionarios honrados, tienen todavía más ganas que usted de limpiar su nombre. Incluso Hammurabi concedía el beneficio de la duda castigando sólo a los malos constructores, no castigue a todos sus funcionarios por igual con este tipo de declaraciones… podría conseguir justo el efecto contrario.

Para ampliar la información, recomiendo leer los comentarios de la noticia en Cinco Días, pulsando en la imagen se accede a la noticia: 

El Ministerio de Fomento no quiere que sus funcionarios coman con constructores


¿Qué imagen tiene la Ingeniería Civil para la sociedad? Reflexionemos…

El pasado mes de febrero se celebró en Valencia el VI Congreso Nacional de la Ingeniería Civil. Cabría preguntarse si un congreso tan genérico puede representar a todo un sector pero, disquisiciones estadísticas aparte, lo cierto es que el evento prometía, por lo menos los dos primeros párrafos de la presentación del congreso (las negritas son originales del texto):

La globalización, la convergencia de las organizaciones españolas con las europeas, la defensa de la competitividad y la crisis económica son algunas de las causas determinantes de los profundos cambios actuales en nuestra sociedad. El principal objetivo de este Congreso es encontrar respuestas que adapten nuestra profesión a dichos cambios, para así mejorar la formación de nuestros profesionales desde la docencia a la investigación, conseguir un aumento del empleo en el sector y, en general, definir la ingeniería que se va a necesitar.

También es muy necesario que en este Congreso reflexionemos sobre la imagen que la sociedad tiene de nuestro sector y de nuestra labor profesional. Para ello convocamos también a medios de comunicación, representantes de los ciudadanos, usuarios de infraestructuras, etc., y, en general, a todos los interesados en que la ingeniería civil preste un mejor servicio a la sociedad.

(el resto se puede leer aquí, pdf – 744 kB)

La preocupación está justificada. La Ingeniería Civil está al servicio de la sociedad, cierto, pero lo que no se conoce no se valora y, hoy por hoy, la Ingeniería Civil se sitúa -como en el chiste-, a medio camino entre la ignorancia y la indiferencia, basta echarle un vistazo al dossier de prensa (pdf – 21 MB) para comprobarlo, porque algunos no saben ni cómo se llama la carrera.

En cualquier caso, no parece que sea un tema muy urgente, después de todo, porque una vez acabado el congreso, en el decálogo de conclusiones (pdf – 545 KB) no hay ni una sola mención a la imagen de la profesión.

No, no se trata de un error, vuelve a leer la presentación y lo comprobarás, dice “También es muy necesario que en este Congreso reflexionemos sobre la imagen que la sociedad tiene de nuestro sector y de nuestra labor profesional”, pero nada más, sólo reflexionar.