«Science: It’s a Girl’s Thing !» ¿era necesario hacerlo tan mal?

He aquí el vídeo de la Unión Europea para motivar a las chicas a estudiar carreras de ciencias, «Science: It’s a Girl’s Thing !»

 Con el lanzamiento de la campaña, la Comisión Europea asegura que la iniciativa quiere poner «en tela de juicio los estereotipos en torno a la ciencia y mostrará a las jóvenes y mujeres que la ciencia es divertida y ofrece grandes oportunidades». Igualmente, quiere combatir «ideas anticuadas sobre las carreras de ciencias, mostrando la relación entre las prácticas de investigación contemporáneas y las necesidades de la sociedad».

Si este vídeo ha salido de una tormenta de ideas, no quiero saber cómo eran las otras (y que no me vengan con el socorrido «sólo querían llamar la atención y lo han conseguido», que no me lo creo).


Juan Benet, Ingeniero, Escritor, Cascarrabias

Juan Benet,  ingeniero (“una profesión noble, no como otras”, en su opinión), tenía fama de antipático. Según algunos era una fama merecida, según otros, simple sinceridad, aunque el calificativo de cascarrabias no le desagradaba, tal y como se puede ver en este breve vídeo de poco más de 15 minutos, editado por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, descubierto hace unos días gracias a @Ing_Civ.

 

Dice el Benet ingeniero “cuando me autorizan a ello, me dedico a hacer obras públicas, alguna presa y algún que otro túnel”, añadiendo después el Benet escritor que para escribir no necesita autorización, quizá justificando así su peculiar estilo literario.

La prosa de Benet es difícil, retorcida y complicada, ¿vale la pena el esfuerzo? depende de cada uno (a veces, cualquier cosa es mejor que seguir estudiando). Personalmente me gustan más sus ensayos, pero si alguien quiere enfrentarse a sus novelas (y “enfrentarse” es la palabra), yo le recomendaría empezar con “El aire de un crimen”, finalista del Premio Planeta en 1980 (llevada al cine en 1988), que Benet escribió “un poco picado porque un grupo de amigos habían asegurado, ante mí, en una reunión, que yo no era capaz de escribir una novela digamos comprensible. Ni era lo mío ni era capaz, decían”.

Teniendo en cuenta sus trabajos anteriores (una de sus novelas no contiene ningún punto y aparte), no le costó mucho escribir algo, digamos, comprensible, tal y como le pedían. Tras quedar finalista con una novela escrita en poco más de un mes, decía ”escribir una novela con argumento es lo más fácil del mundo. Una vez abocetado, el propio argumento y los personajes tiran del escritor como unos caballos de las bridas. Lo difícil es escribir una novela sin argumento”.


Una opinión de 1874 sobre gestión, conservación y mantenimiento de carreteras

Que las labores de conservación y mantenimiento de carreteras no se valoran en su justa medida no es nuevo, que las decisiones de las Administraciones locales son discutibles, tampoco. Buscando información sobre el ingeniero Rafael Yagüe para el post de la restauración de la cantera del castillo de Dénia me encontré con este escrito suyo, titulado «El abandono de las carreteras construidas por el estado«, publicado en la Revista de Obras Públicas en septiembre de 1874, una época en la que, pese a haber sólo 2.600 km de carreteras y un número de vehículos muy inferior al actual, ya se discutía el tema del peaje.

«[…] La forma única y universalmente admitida para la explotación de carreteras es el sistema de portazgos [peajes], y sabido es que, cualquiera que sea la tarifa de los derechos que en ellos se cobran, su producto no es nunca bastante, salvo casos excepcionales, ni aún para sufragar los gastos de conservación. Y la razón es obvia: desde el momento en que se establece una tarifa elevada, los vehículos ordinarios que transitan por las carreteras, abandonan éstas, aún arrostrando los inconvenientes de la mala viabilidad de los caminos naturales; y cuando esto no les es posible, puede asegurarse que inmediatamente empieza el fraude bajo múltiples y hasta inverosímiles formas, produciendo la consiguiente baja en la recaudación. Para evitar esto no hay otro medio que mantener las tarifas en límites prudentes, en cuyo caso puede alguna vez llegarse a sufragar con la recaudación los gastos de conservación de la carretera, pero nunca o casi nunca los de construcción.

[…] las carreteras, por su misma naturaleza, no pueden constituir nunca una especulación industrial, y, por consiguiente, el entregar su gestión a la iniciativa privada no puede pasar jamás de un precepto ilusorio de la ley.

[…] suponiendo dotadas a las corporaciones provinciales de la ilustración y elevación de miras de que por desgracia carecen por punto general, no habría ningún inconveniente en entregarles, casi en absoluto, esta gestión; pero precisamente esa falta e ilustración produce el que se sobrepongan en ellas a los buenos principios económicos las rivalidades de localidad que hacen estéril, en la mayor parte de los casos, la inteligente iniciativa de que algunas de ellas han dado muestra en ocasiones.

[…] La carretera o camino ordinario requiere para su conservación un gasto continuo e importante, y precisamente la necesidad y utilidad de este gasto es una de las cosas que con más dificultad se acepta y comprende por aquellas personas que carecen en absoluto de los conocimientos necesarios para apreciar las condiciones técnicas de esta clase de vías. Y no es de extrañar que las corporaciones locales caigan en este defecto, puesto que muchas veces, por desgracia, hasta la Administración central parece olvidarse de la capital importancia que tiene esta conservación constante.

No hay que olvidar, por otro lado, que el carácter temporal que lleva consigo el desempeño de los cargos populares contribuye también a este mismo resultado, puesto que la tendencia natural de los que con ellos se hallan investidos es más bien dejar testimonio perenne de su paso por la Administración local, que consumir los recursos disponibles en conservar lo que sus antecesores hayan construido.»

Se podría decir que el autor exageraba pero, por si acaso, ya avisaba desde el principio:

«Y no se crea que hemos exagerado las sombrías tintas del cuadro. De todos estos datos tenemos numerosas noticias y abundantes hechos, que no publicamos, desde luego, porque a fuer de españoles nos duele en el alma que tan al descubierto se presenten, más que la ignorancia y el atraso de nuestro pueblo, la imprevisión y falta de criterio con que se llevan a la práctica de la administración las más absurdas teorías y los principios menos aceptables.»

Ha llovido mucho desde septiembre de 1874. Ha llovido mucho, se ha construido mucho y se ha investigado mucho, pero en lo importante seguimos igual, minimizando costes a base de hipotecar conservación y mantenimiento… y así nos va.

 

El artículo completo está aquí:

El abandono de las carreteras construidas por el estado. Rafael YagüeEl abandono de las carreteras construidas por el estado. Rafael Yagüe (pdf – 1,28 MB)

 

Al visitante con ganas de seguir leyendo le recomiendo este post de Ingeniería en la Red sobre el ahorro de los firmes rígidos sobre los flexibles (eterna discusión), la lectura de la reflexiva carta electoral de Manuel Melis Maynar (con algunos comentarios interesantes sobre el tema) y este otro post de «Diario de un chancletero» sobre la (falta de) ética y coherencia de ciertos estudios…

 

¿Carreteras…? ¡¡ Dónde vamos no necesitamos carreteras !!

Doc Brown en Regreso al Futuro


Los Colegios Profesionales no hacen los deberes, según la Comisión Nacional de la Competencia

El pasado 26 de abril, la Comisión Nacional de la Competencia publicó su «Informe sobre los Colegios Profesionales tras la transposición de la directiva de servicios» (pdf – 577 KB), un enmarañado texto de 104 páginas que comienza culpando a los Colegios Profesionales por no haber adecuado su funcionamiento a las nuevas normativas liberalizadoras, luego al gobierno por no haber concretado todavía qué colegiaciones son obligatorias, después a las autonomías por no haber actualizado sus leyes, y, al final, recomienda (una vez más) eliminar la colegiación obligatoria y transformar los Colegios Profesionales en Asociaciones Profesionales… vamos, que reparte leña para todos (por lo menos no quiere eliminar la carrera, como insinuó el gobierno).

Es evidente (y después de leer el informe, todavía más) que padecemos una excesiva regulación, lo que no tengo tan claro es que se pueda arreglar liberalizando el mercado de un día para otro, ¿tiene sentido que los Colegios Profesionales se basen en la titulación, en lugar de la profesión?, ¿sería mejor crear asociaciones profesionales, independientemente de la titulación?, ¿qué hacemos ante el intrusismo, entonces?, ¿denunciamos a todo el que intente calcular algo sin tener la capacitación técnica necesaria?, ¿y eso quién lo decide?, ¿nosotros?, ¿las compañías de seguros que deben «respaldar» esos cálculos?, ¿el juez…?

Visto lo visto, a este paso sólo van a tener trabajo los abogados, en plan Penélope, haciendo y deshaciendo su propia creación, gobierno tras gobierno…

En fin, si quieres pegarle un vistazo, aquí tienes el informe:

Informe sobre los Colegios Profesionales tras la transposición de la directiva de serviciosInforme sobre los Colegios Profesionales tras la transposición de la directiva de servicios

 (que la colegiación no sea un requisito para ser perito judicial, pero sólo los colegios puedan hacer listas de peritos judiciales me ha encantado)


Pasos Viciosos, la dejadez de la costumbre

Soy un auténtico gafe de los trenes, cuando no se gripa la junta de la trócola, se escoña el sistema informático o atropella a alguien, ya sea un suicida o un despistado en un «paso vicioso», la cuestión es que siempre que subo a un tren ocurre algo.

¿Qué es un «paso vicioso»?, se estará preguntando alguno, pues bien, para entendernos, los pasos viciosos son esos pasos provisionales o simplemente «accesibles» (una valla rota que ahorra dar un rodeo, por ejemplo), por los que la gente se acostumbra -incorrectamente- a cruzar las vías, generando así un vicio (entendiendo como tal el hábito de obrar mal, en su cuarta acepción según la RAE).

Como decían en clase de ferrocarriles durante la carrera, lo malo no es que la gente se acostumbre a pasar, lo malo es que te juren y perjuren que ya el abuelo de su abuelo pasaba por allí… ¡¡ en trazados nuevos !! (lo cual demuestra que la estupidez es congénita, a veces).

Es por esta razón, precisamente, porque olvidamos muy rápido y nos viciamos todavía más rápido, que los pasos viciosos resultan especialmente problemáticos. Y justamente por eso, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) del Ministerio de Fomento tiene en su web todos los informes sobre accidentes (casi 30 atropellos al año) con planos, fotografías y esquemas de lo sucedido, entre ellos el informe final sobre el accidente de Castelldefels de la noche de San Juan de 2010, con 12 muertos (pdf).

La próxima vez que quieras ahorrar cinco minutos usando un paso vicioso, recuerda que, en caso de error, además de morirte y dejar de cotizar (no sé qué es peor), estarás dando un montón de quebraderos de cabeza a los técnicos que tienen que hacer esos informes, hazlo por ellos, piensa en los técnicos, cruza por los pasos establecidos.

Y si te van los temas ferroviarios… ¡¡ ya tardas en visitar Geotren !!