Carga de hundimiento en generador eólico

Los aerogeneradores o generadores eólicos, como el resto de estructuras, también tienen corazón problemas. Normalmente se trata de fallos mecánicos por rachas de viento inesperadas y cosas así, no es frecuente que sean fallos de cimentación, y mucho menos todavía, que lleguen hasta la rotura por carga de hundimiento pero, bueno, a veces ocurre.

Fallos típicos de los aerogeneradores / generadores eólicos

Estructuralmente, la cimentación superficial de un generador eólico es una zapata aislada grande, con una carga vertical centrada y una resultante horizontal pasando a cierta distancia de la base, que debe verificar unos determinados Estados Límite Últimos, normalmente rotura, estabilidad global, deslizamiento, vuelco y carga de hundimiento.

Para la comprobación de carga de hundimiento pueden utilizarse las fórmulas de Brinch Hansen, Vesic o similares, pero siempre teniendo en cuenta la posición de la resultante en el plano de cimentación, lo que la  Guía de Cimentaciones en Obras de Carreteras llama “área cobaricéntrica” y el Código Técnico de la Edificación “área equivalente”.

Si alguien está interesado en hacer un numero gordo y quiere buscar más información, se trata de un modelo GET41 de 600 kW de 1997, con una altura total de 70 metros y un diámetro de 41 metros.

Fallo por carga de hundimiento en la cimentación de un generador eólico

Fallo por carga de hundimiento en la cimentación de un generador eólico

Fallo por carga de hundimiento en la cimentación de un generador eólico

Pido disculpas por el reducido tamaño de las fotografías, no he encontrado nada mejor. En cuanto al dónde y el cuándo, en esta página dice que están tomadas en Goldenstedt, Alemania, el 28 de octubre de 2002, tras una tormenta, y en esta otra que son del 22 de junio de 2008. Los dos enlaces pertenecen al mismo dominio pero el primero parece ser el correcto.


Charla sobre Cimentaciones Singulares en la Universidad de Alicante. Julio 2010

No sé si alguno de los lectores estuvo presente la semana pasada en el Curso de Verano sobre Actuaciones Geotécnicas Singulares que se celebró en la Universidad de Alicante, pero de ser así espero que no se durmiera le gustara la charla que di el jueves 29 sobre Cimentaciones Singulares.

Al final, visto lo que tenía pensado contar el conferenciante que hablaba justo antes que yo, decidí no poner ninguna ecuación y hacer mi exposición lo más «ligera» posible. Creo que fue una decisión acertada aunque, bueno, en mi caso y con el tema que yo tenía, era fácil hacerlo, si me hubiera tocado a mi hablar sobre Cimentaciones en Roca no sé si hubiera quedado alguien despierto en la sala, la verdad.

La mayor parte del público asistente, como era de esperar, estaba formado por estudiantes (de Caminos, Ingeniería Geológica y Obras Públicas, sobre todo) en busca de créditos de libre opción y algo relacionado con sus estudios. Estaban allí cuando podían estar en la playa, y es algo de agradecer. Algunos incluso tomaron apuntes, espero que fuera por interés y no para evitar dormirse.

Los valientes y dispuestos organizadores del evento ya han confirmado que el año que viene habrá otro curso relacionado con la geotecnia, aunque todavía no han decidido sobre qué temática. Conforme se vaya aclarando el misterio lo iré contando por aquí para darle más publicidad.

Ah, por si alguien se lo está preguntando… si, dormí a una persona (sólo una, que yo sepa), y no era del público, precisamente.

Fomento hace público el Comité de Expertos para el Túnel de la Sagrada Familia

Y, de repente, todos los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos se han transmutado en Ingenieros Civiles

Comité de Expertos para el Túnel de la Sagrada Familia

El Ministerio de Fomento ha hecho pública la relación de expertos [pdf] que se va a encargar de estudiar el túnel del AVE bajo la Sagrada Familia de Barcelona, todos ellos nombres conocidos de la profesión que, curiosamente, parecen haber cambiado de titulación en estas últimas semanas. Hay que ver cuanto «Ingeniero Civil» ha aparecido de repente.

  • Rolf Katzembach (Doctor y Máster en Ingeniería Civil y profesor en la Universidad Técnica de Darmstadt, Alemania)
  • Mathias Vogler (Doctor y Máster en Ingeniería Civil por la Universidad de Darmstadt, Alemania, y miembro de la International Society for Soil Mechanics and Geotechnical Engineering y de la International Tunnelling Association)
  • Pere Roca (Doctor en Ingeniería Civil, miembro de Icomos y profesor de Métodos de Construcción en la Universidad Politécnica de Catalunya)
  • Wolfram Jäger (Doctor en Ingeniería Civil)
  • Felipe Mendaña (Doctor en Ingeniería Civil, Universidad de Madrid)
  • José Gómez Cabrera (ingeniero de Minas y experto en túneles)
  • Raúl Rodríguez (ingeniero civil, director del área de Rehabilitación y Patología de Intemac)
  • Justo Díaz Lozano (ingeniero civil, director de la división de Diseño de Proyectos de Intemac)
  • Daniel Arias (decano de la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo)
  • Eduardo Alonso Pérez de Ágreda (Doctor en Ingeniería Civil, profesor de Ingeniería Geotécnica en la UPC y miembro de la Real Academia de Ingeniería de España)
  • Alberto Ledesma (Doctor en Ingeniería Civil, profesor de Ingeniería Geotécnica en la UPC)
  • Ángel Aparicio (Doctor en Ingeniería Civil, profesor del departamento de Estructuras en la Universidad Politécnica de Catalunya)
  • Gonzalo Ramos (Doctor en Ingeniería Civil, profesor de Métodos de Construcción en la UPC)
  • Manuel Valdés (ingeniero civil, director de Infraestructuras del Ayuntamiento de Barcelona)
  • Antoni Gens (Doctor en Mecánica de Suelos, profesor del departamento de Tierras y Cartografía en la UPC)
  • Johan W. Bosch (ingeniero civil, profesor del departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Delft, Holanda)
  • Robert Mair (Doctor en Ingeniería Civil, profesor de Ingeniería Geotécnica en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, y jefe del departamento de Ingeniería Civil y Medioambiental)
  • Alfred Haak (Doctor en Ingeniería Civil, miembro del comité de STUVA)
  • Markus Thewes (Doctor en Ingeniería Civil, Universidad de Wuppertal, Alemania)
  • Xavier Flores (ingeniero civil, director general de Infraestructuras, Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat de Catalunya)
  • Rafael Rodríguez (ingeniero civil, director de la Línea de Alta Velocidad Madrid-Barcelona-frontera francesa, Adif).
Lo dicho, ¿qué ha sido de la carrera de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, a la que pertenecen casi todos los integrantes españoles del comité?

¿Es un error del ADIF?

¿Es un error del Ministerio de Fomento?

¿Se ha aplicado la Ley Bolonia con retroactividad?

Es de suponer que se ha escrito así porque en inglés se dice «Civil Engineering» pero quien sea que haya redactado la nota se ha lucido porque, legalmente, la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y la Ingeniería Civil no son lo mismo…

Por cierto, un día de estos deberíamos empezar a plantearnos el cambio de denominación del título si queremos ser competitivos en el exterior, porque lo de «Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos» queda muy bien entre Portugal, Andorra y Gibraltar, pero fuera de ese contorno se usa «Ingeniero Civil», y eso nos va a pasar factura, más pronto o más tarde…

Cálculo de asientos en suelos granulares (2ª parte)

Vuelvo sobre el tema del cálculo de asientos en suelos granulares, aunque esta vez sí puedo dar un enlace al artículo, escrito por Braja M. Das y Nagaratnam Sivakugan y publicado en octubre de 2007 en el International Journal of Geotechnical Engineering con el título de «Settlements of shallow foundations on granular soil – An overview [pdf – 356 KB]» (disponible también en MediaFire).

Como ya dije en la primera parte, el mayor problema de los suelos granulares es la extracción de muestras inalteradas, de ahí que, al final, este tipo de suelos terminen calculándose simplemente con el ensayo de penetración SPT, ya sea directamente o mediante correlaciones, una simplificación que no está exenta de errores, precisamente.

El artículo es bastante más extenso que la nota técnica publicada en 2004 a la que hacía referencia en aquella entrada aunque, curiosamente, cambia las fechas de los métodos analizados, así, estudia los métodos de Terzaghi y Peck (de 1948 en lugar de 1967), Schmertmann (de 1970, y no 1978), Burland y Burbidge (1985), Berardi y Lancellotta (de 1991, no 1994), Mayne y Poulos (1999) y Sivakugan y Johnson (2004)… siendo éste último justamente el que presentaban en aquel artículo.

Las conclusiones siguen siendo las mismas, básicamente, lo que nos ahorramos en geotecnia lo gastamos de más en la cimentación (¿alguien lo dudaba?):

Un artículo recomendable para todos aquellos que se plantean preguntas y quieren saber de dónde salen las cosas y cuál es su rango de validez. Para los aficionados a recopilar correlaciones, en el artículo hay unas cuantas, por supuesto, todas para suelos granulares.


Los laboratorios de geotecnia, el mercado y la Ley Ómnibus

Entre las geniales ocurrencias de nuestra clase política destaca la mala costumbre de resolver de forma tajante y expeditiva justamente los temas que más cuidado y atención requieren. Así, ante cuestiones incómodas se prohibe sin más (prohibido fumar, prohibido correr, prohibido comprar alcohol pasadas las 22:00, etc), y ante cualquier «duda razonable» de la Ley se redacta una nueva sin estudiar primero dónde, cómo y por qué fallaba la anterior (¿cuantas leyes de educación llevamos ya?).

El problema es que zanjar una cuestión al estilo «muerto el perro se acabó la rabia» sólo es válido si únicamente hay un perro y si, efectivamente, está rabioso… so pena de hacer el idiota, quedarnos sin perro y seguir con el contagioso problema de la rabia, cual película de zombies.

Que las competencias en urbanismo sean autonómicas es parte de la Constitución (Art. 148), que entre esas competencias vaya incluido el control de calidad de la edificación es, hasta cierto punto, discutible, ya que si una vivienda digna es un derecho (Art. 47), no está muy claro que el grado de dignidad pueda ser distinto en cada autonomía (digo yo), pero que la acreditación para que un laboratorio pueda medir esa dignidad dependa de cada autonomía… es complicado de entender.

Y si eso era extraño, todavía lo es más comprobar cómo, de un día para otro, y con la Ley Ómnibus en la mano, ya ni siquiera es necesario tener una acreditación para montar un laboratorio de ensayos, tan sólo una declaración responsable y un sistema de gestión de calidad.

¿Cúal es el problema?

Pues, básicamente, que en construcción cualquiera puede confirmar que los ensayos de rotura de probetas de hormigón o de doblado-desdoblado del acero verifican lo esperado. Y lo mismo ocurre con los ensayos de calidad para viales, se miran las actas, se comprueba si verifican los límites establecidos en los pliegos y ya está.

Pero la geotecnia no funciona así, en geotecnia el resultado de un ensayo no proporciona directamente la tensión admisible o la estabilidad de un talud, antes se requiere un análisis en conjunto de todos los datos para comprobar si son o no coherentes entre sí, y para eso necesitamos que los datos sean correctos, algo que, por muy acreditado que esté el laboratorio, no siempre se cumple.

¿Qué quiero decir?

Que si yo tengo una empresa de topografía, me encargan la medida exacta de un árbol centenario que, a ojo, tiene unos 15 metros y obtengo una altura de 10.000 km… tengo un problema, porque aunque el aparato esté perfectamente calibrado, la medida bien tomada y yo esté dispuesto a jurar que todo se ha hecho correctamente, también sé que el resultado está mal

Con la geotecnia ocurre justamente lo contrario. Las acreditaciones son útiles para comprobar que la muestra se extrae y ensaya correctamente, los acreditadores lo preguntan y comprueban todo, pero en ningún momento verifican si alguien es capaz de interpretar el resultado del ensayo y saber, a la vista de ese resultado, si el ensayo se ha hecho bien o mal. 

Ese es el problema, no conocer el producto.

Hace unos días me decía un amigo que debía hacer un informe pericial y le habían dado unos resultados que no servían para nada, con lo que el juicio estaba totalmente perdido, eso si, su cliente se había ahorrado un dinero contratando el laboratorio más barato…

No es nuevo, conozco un laboratorio acreditado en el que la clasificación del suelo la decide el sondista, digan lo que digan granulometrías y límites de plasticidad, al igual que hay laboratorios acreditados entregando actas con ángulos de rozamiento de 75º y cohesiones efectivas de 200 MN, justificando esos resultados desde la más absoluta ignorancia con un «pues es lo que ha salido«, excusa que le recuerda a uno aquello de «una vez hemos eliminado todo lo probable, solo queda lo improbable«, y lleva a pensar en hombrecillos verdes empecinados en estropear los ensayos con nocturnidad, alevosía y peleas a navajazos entre kilopondios, Newtons y Pascales.

Evidentemente, todos esos errores pueden «explicarse» más o menos bien en el informe geotécnico, pero si se trata de un informe para edificación te encuentras de frente con el revisor del Organismo de Control Técnico que, aún siendo consciente de que los ensayos están mal, tiene entre manos una memoria -firmada y visada por un técnico responsable- que no se corresponde con unas actas -firmadas por un laboratorio acreditado-, lo cual le crea no pocos conflictos en su propia empresa.

Hacer un edómetro o un triaxial no es lo mismo que romper una piedra o doblar un hierro. Hay ensayos que requieren interpretación y ensayos que por si solos proporcionan un resultado, no darse cuenta es un error, un error que llevamos ya mucho tiempo señalando con el dedo… tiempo que las entidades acreditadoras han  malgastado mirando el dedo.

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